Un policía acusado de quedarse con las pertenencias de un adolescente: absuelto en juicio oral
Pedimos medidas una y otra vez, llevamos el caso en queja hasta el Tribunal de Casación y preparamos el juicio oral testigo por testigo. Así logramos la absolución de un policía acusado de hurto.
Un policía acusado de quedarse con las pertenencias de
un adolescente: absuelto en juicio oral
La situación
En marzo de 2021, varios patrulleros acudieron a un barrio cerrado de Villa
Centenario, en Lomas de Zamora, por un llamado al 911 que alertaba sobre
personas sospechosas. Esa misma tarde, un adolescente denunció que un policía
se había llevado su bolso, con su celular y dinero. Horas después, el bolso
apareció vacío dentro del patrullero de nuestro cliente, un subteniente del
Comando de Patrullas. Fue detenido, apartado de la fuerza e imputado por hurto
agravado por su condición de funcionario público, en el marco de la ley de
violencia institucional. Además, se le abrió un sumario administrativo en
Asuntos Internos.
Su versión era muy distinta: nunca había tenido contacto con
los chicos. Una compañera de otra dependencia había visto el bolso tirado
debajo de un auto; él lo levantó frente a todos, comprobó que estaba vacío, se
lo mostró a la vecina que había llamado al 911 y lo guardó en el móvil para
registrar el hallazgo.
El desafío
La acusación se apoyaba casi exclusivamente en las actas de la propia comisaría
que había intervenido, con declaraciones que se contradecían entre sí. Durante
la investigación pedimos una y otra vez medidas clave: el registro satelital de
los patrulleros, nuevas declaraciones de los testigos y la posibilidad de que
nuestro cliente diera su versión. Muchas de esas medidas nunca se realizaron, y
la causa fue elevada a juicio igual.
Qué hicimos
Desde el primer día asumimos un rol activo en la investigación. Pedimos, y
reiteramos en varias oportunidades las medidas que podían demostrar la verdad:
el registro satelital de los recorridos de los patrulleros, la nómina completa
de los policías que intervinieron y nuevas declaraciones de los testigos con
control de la defensa. Asistimos a cada audiencia testimonial y solicitamos que
nuestro cliente fuera escuchado por el fiscal. Al mismo tiempo, lo defendimos
en el sumario administrativo abierto en Asuntos Internos.
Planteamos la nulidad del acta policial con la que se había
iniciado la causa, porque se trataba de un relato construido por la propia
comisaría, sin testigos ajenos a la fuerza y con contradicciones evidentes.
Cuando la Fiscalía pidió elevar la causa a juicio, nos opusimos: planteamos la
nulidad del requerimiento, opusimos una excepción de falta de acción (encontrar
un objeto no es hurtarlo) y solicitamos el sobreseimiento. Frente al rechazo
del Juzgado de Garantías, apelamos ante la Cámara de Apelación y Garantías;
cuando la Cámara no trató nuestros planteos, interpusimos recurso de casación,
y ante su denegación, llevamos el caso en queja hasta el Tribunal de Casación
Penal de la Provincia de Buenos Aires.
En el juicio oral decidimos que nuestro cliente declarara
primero, para que el tribunal escuchara su versión antes que la de nadie.
Después, con los interrogatorios, fuimos confirmándola testigo por testigo: los
policías que estuvieron a su lado declararon que nunca lo perdieron de vista,
que el bolso estaba debajo de un auto y que él lo mostró abiertamente.
Mostramos también que el celular y el dinero nunca aparecieron en su poder y
que no tenía sentido quedarse con un bolso vacío. En el alegato sostuvimos que
no había delito: quien encuentra un objeto no desapodera a nadie.
El resultado
Aunque la Fiscalía pidió una condena de un año y medio de prisión, el juez
dictó la absolución. En el veredicto reconoció que el adolescente había sufrido
el hecho, pero concluyó que no estaba probada la participación de nuestro
cliente, señaló las graves deficiencias de la investigación y consideró creíble
su declaración, porque había sido corroborada por los demás testigos.